Este
encuentro no es únicamente un evento académico o comunicacional. Es, ante todo,
un acto de encuentro colectivo donde la palabra se convierte en territorio y la
comunicación en herramienta de vida. Desde el primer día, la espiritualidad
marcó el ritmo del festival: un rito ancestral abrió el camino, invocando el
permiso de la tierra, del agua y del universo para compartir saberes, luchas y
sueños en comunidad.
Comunicación que nace
desde los pueblos
La
apertura oficial se realizó en las instalaciones del CIESPAL, un referente
histórico de la comunicación latinoamericana. Allí se destacó que este festival
no solo responde a una coyuntura, sino que se proyecta como un proceso
estratégico para el fortalecimiento de la comunicación popular en los próximos
años.
En
este contexto, se hizo énfasis en que la comunicación comunitaria, alternativa
y popular no puede seguir siendo vista como marginal. Por el contrario,
constituye un pilar fundamental para la democracia, la participación social y
la defensa de los derechos colectivos.
Voces del continente:
entre riesgos y resistencias
Uno
de los momentos más relevantes fue el primer conversatorio impulsado por la
ALER, donde comunicadores y comunicadoras de distintos países compartieron sus
realidades.
Las
intervenciones evidenciaron una constante en la región: ejercer el periodismo
desde lo comunitario implica enfrentar múltiples riesgos. En países como
Ecuador, se destacó que desde 2019 el trabajo en territorio se ha vuelto más
complejo debido a la violencia estructural, la criminalidad y la corrupción,
obligando a muchos periodistas a tomar medidas de protección para resguardar
sus vidas.
Sin
embargo, lejos de paralizarse, estas dificultades han impulsado nuevas formas
de hacer comunicación. Se habló de la necesidad de ocupar tanto los espacios
digitales como los territoriales, de narrar desde las comunidades y no sobre
ellas, y de construir relatos que fortalezcan la memoria y la identidad de los
pueblos.
Tejido colectivo y
defensa de la vida
La
participación de las organizaciones de comunicación del Abya Yala reafirmó el
papel de la comunicación en la defensa de los territorios, especialmente en la
Amazonía. Desde este espacio se subrayó que los medios comunitarios son
fundamentales para visibilizar las luchas socioambientales y acompañar procesos
organizativos en contextos de alta vulnerabilidad.
El
festival también puso en el centro el papel de las mujeres, especialmente de
mujeres indígenas y rurales, quienes cada vez asumen con mayor fuerza el rol de
comunicadoras en sus comunidades. Este proceso no solo amplía las voces, sino
que transforma las formas de narrar, incorporando miradas más integrales,
colectivas y vinculadas a la vida cotidiana.
Más que un festival:
una agenda para el futuro
La
Juntanza continúa con una agenda diversa que incluye talleres, seminarios,
paneles y espacios de formación. Estos encuentros buscan no solo intercambiar
experiencias, sino también construir herramientas concretas para sostener y
fortalecer los medios comunitarios en un contexto de crisis económica,
tecnológica y política.
Se
abordan temas clave como la sostenibilidad de los medios, la transición
digital, la educación popular, la comunicación para la defensa del territorio y
la construcción de narrativas frente a la desinformación.
La palabra como
territorio en disputa
Este
III Festival Juntanza deja una reflexión profunda: la comunicación en América
Latina es hoy un campo en disputa. Frente a los grandes monopolios mediáticos y
las narrativas hegemónicas, los pueblos siguen construyendo sus propias formas
de contar, resistir y proponer.





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