Por: Sofía Montoya
Llamarada
solar y eyección de masa coronal captadas por satélite.
Según
el Observatorio Astronómico de Quito, el fenómeno no representa riesgos para la
salud, aunque podría causar leves interferencias temporales en sistemas de
comunicación y GPS.
El Sol, nuestra estrella más cercana,
atraviesa un periodo de intensa actividad. El Observatorio Astronómico de
Quito, de la Escuela Politécnica Nacional, ha informado sobre un evento solar
de alta energía que se dirige hacia la Tierra. Aunque el anuncio puede sonar
preocupante, la ciencia detrás del fenómeno permite entenderlo con claridad y
sin generar alarma.
¿Qué
ocurrió en el Sol?
El domingo 18 de agosto de 2025, el Sol
liberó una fulguración solar clase X1.9, una de las más intensas en la escala
utilizada por la astronomía. Junto a este destello de energía, se produjo una
Eyección de Masa Coronal (CME): una enorme nube de plasma y campos magnéticos
que fue expulsada desde la atmósfera solar.
Este evento se originó en una región
activa ubicada casi en el centro del disco solar visible, lo que aumenta la
probabilidad de que parte de ese material viaje directamente hacia nuestro
planeta.
¿Qué
es una Eyección de Masa Coronal?
Para entenderlo de forma sencilla, una
CME es como una “exhalación” gigante del Sol. A diferencia de la luz solar —que
llega a la Tierra en apenas 8 minutos—, esta nube de partículas viaja más
lentamente y puede tardar entre uno y tres días en alcanzarnos.
Cuando una CME impacta el campo
magnético terrestre, puede producir tormentas geomagnéticas, fenómenos
naturales que forman parte de la llamada meteorología espacial.
¿Cuándo
se sentirán los efectos?
Según los modelos científicos, la CME
podría llegar a la Tierra desde la tarde del martes 20 de enero de 2026, con
efectos que se extenderían hasta el miércoles 21.
Durante ese periodo existe una alta
probabilidad de una tormenta geomagnética fuerte (G3) e incluso severa (G4),
dentro de la clasificación internacional.
¿Qué
podría pasar aquí en la Tierra?
Auroras más intensas de lo habitual en
regiones de latitudes altas e incluso medias del planeta (no visibles desde
Ecuador).
Interferencias momentáneas en
comunicaciones de radio de alta frecuencia.
Pequeñas variaciones en el GPS,
especialmente en servicios que requieren alta precisión, como navegación aérea,
marítima o uso de drones.
¿Debemos
preocuparnos?
La respuesta corta es no. El
Observatorio Astronómico de Quito aclara que este evento no representa un
riesgo para la salud humana ni exige cambios en la rutina diaria de la
población.
Se trata de un fenómeno natural,
estudiado y monitoreado constantemente por la comunidad científica
internacional.
¿Por
qué es importante observar estos eventos?
Más allá de sus efectos visibles o
tecnológicos, estas tormentas solares permiten a la ciencia comprender mejor
cómo interactúan el Sol y la Tierra, y ayudan a proteger infraestructuras clave
como satélites, sistemas de comunicación y redes eléctricas. Además, aportan
información valiosa sobre los ciclos de actividad de nuestra estrella.

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