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lunes, 15 de agosto de 2016

COMERCIANTES Y CONSUMIDORES VIVEN UN MOMENTO COMPLEJO EN ECUADOR

Era un restaurante y una tienda de las que hoy solo quedan sus letreros descoloridos. Los locales donde funcionaban –en una cuadra de la avenida Guillermo Pareja en la ciudadela Alborada en el norte de Guayaquil– tienen el letrero de ‘Se alquila’. Uno de los que atiende un negocio donde arreglan celulares, en la misma calle, dice que ambos establecimientos cerraron hace tres meses: “De la tienda no sé, pero el mesero que atendía en el restaurante me dijo que trabajaban a pérdida”.

La opción de cerrar también cruza la mente de este hombre de 32 años que se identifica como Luis, ante el derrumbe de sus ventas desde el año pasado. No sabe bien a partir de qué mes. “Desde abril más o menos”, afirma mientras ve el cajón de madera en el que guarda el suelto para los cambios.

Una década de elevación de precios
La Cámara de Comercio de Quito calcula –basado en datos de la Superintendencia de Compañías– que 6.532 empresas han entrado en proceso de cierre de enero a junio de este año. En 2015 fueron 1.528. Esto se da en un país en el que, según los reportes de este año del Índice de Precios al Consumidor, los costos subieron un 49% durante la última década.

Aunque la opinión de los ciudadanos a la hora de hacer compras es de que aumentaron el doble. Hace diez años, un supermercado promocionaba en la prensa productos como 2 kg de arroz o una lata de atún de 175 g, cuyos costos pasaron de $ 1,25 y $ 0,63 a $ 2,67 y $ 1,30, respectivamente. Por ejemplo, en ese tiempo el valor de una casa de tres dormitorios al interior de una urbanización costaba unos $ 70.000 y hoy vale desde $ 150.000.

Roberto Salazar, principal de la firma de análisis económico Hexagon Group, afirma que la informalidad provoca que los datos macroeconómicos no reflejen toda la economía. “Es información que debe analizarse de manera relativa”, asegura.

Este analista dice que la economía atraviesa un proceso de “sinceramiento”, en el que algunos de los precios hoy altos deben ajustarse a la demanda real, la que se expandió por factores externos como los altos precios del petróleo y de las materias primas en un país de baja productividad: “Los empresarios quieren tratar de mantener los precios anteriores, pero la gente ya no tiene el mismo poder adquisitivo”, dice.

Es un escenario que se evidencia en locales del centro comercial Garzocentro 2000, como el negocio de Leila, quien tiene una mueblería: “Hemos tenido que bajar obligatoriamente los precios”, asegura.

Pese a las bajas ventas hay quienes incluso suben los precios como un local de venta de lencería del sector de la Bahía, en el centro de la ciudad. Allí la dependiente Wendy Viejó, de 37 años, afirma que los precios aumentaron desde junio pasado cuando la docena de calzones más económica se vendía en $ 11 y hoy vale $ 13.

Los clientes que llevan para revender en cantones y provincias compran menos y le han dicho que suben los precios para ganar por prenda, dice Viejó. Esta comerciante palpó la subida de precios en mayo cuando compró zapatos para la escuela de sus hijos en $ 25: “El año pasado valían $ 19”.

Salazar afirma que la informalidad en la que funcionan los negocios es otro factor que resta la posibilidad de ofrecer precios más competitivos. “Si (los dueños de los negocios) no tienen un registro de crédito, no tienen manera de presentar balances, no van a recibir créditos, Esto incide en no colocar precios más competitivos al no mejorar la capacidad productiva”.

Un caso es el de Edward Barzola, de 35 años, quien para alimentar a su esposa y el hijo de ambos de 4 años y mantener el hogar destina $ 80 semanales, incluyendo productos de limpieza y de uso personal. Pero hasta hace dos años dejaba unos $ 50 de sus ingresos para ese tipo de gastos. “Gasto más ganando menos (como comerciante ambulante)”, asegura.

Competitividad
Patricio Alarcón, presidente de la Cámara de Comercio de Quito, afirma que el Gobierno y los entes gremiales deben promover y educar a los comerciantes pequeños para que puedan emprender y sostener sus negocios con precios más competitivos. El ser formal en Ecuador también implica pagar un salario mínimo que subió un 121% en la última década al pasar de $ 160 a $ 366.

El sector turismo (hoteles y restaurantes) y el comercial están entre los más afectados por la reducción de las ventas, según las últimas cuentas trimestrales del Banco Central del Ecuador. El sector comercial dejó de aportar $ 3.500 millones al Producto Interno Bruto nacional durante el primer trimestre de este año.

Se ha dado un incremento del salario que no ha estado acompañado con el aumento de la productividad para sostenerlos”.
Pablo Arosemena,
Presidente de la CCG
La Cámara de Comercio de Guayaquil (CCG) registra entre sus afiliados un 30% de reducción de las ventas de enero a junio de 2016 con respecto al mismo periodo de 2015.

El presidente de la CCG, Pablo Arosemena, indica que este encarecimiento responde también a nuevos impuestos como las salvaguardias (sobretasas que hoy van del 15% al 40% que se cobran a productos importados desde marzo de 2015) y el incremento de las tarifas de energía eléctrica y de los combustibles de uso industrial a partir de este año.

Los precios altos se evidencian en los almacenes de tecnología y ello ha dejado consecuencias, dice Itamar Rodríguez, subgerente comercial de Computron. Las ventas de esta cadena, que maneja 23 locales a nivel nacional, se redujeron un 50% en la Costa y un 65% en la Sierra de enero a junio de este año con respecto al mismo periodo de 2015. “En línea de impresora el aumento es del 45% porque el gravamen está en ese nivel”, afirma Rodríguez.

Las estanterías comerciales hoy ofrecen promociones que se siguen centrando en llevar un artículo de determinado valor más otros de menor costo que los dueños de los locales dicen que dan como regalo. Esto último es lo que aplica María (nombre protegido), quien vende tecnología en el sector de la Bahía de Guayaquil.

¿Bajarán los precios?
“Imposible, no podemos desde abril (de 2015)... Tenemos que tener el mismo margen (dice que gana un 30%), pero desgraciadamente debemos subirle la salvaguardia. Pasamos a pagar el 45% y ahora bajó al 40% por una impresora. Viene el cliente y nos dice esa impresora costaba $ 160 y ahora vale $ 230. Yo le digo sáquele pues el 45% y súmale y allí está el precio”. En este último caso, el aumento se realiza al costo final del producto que se ofrece al consumidor.

El sector de restaurantes también evidencia menos comensales. Martín Ayala, dueño de la cadena de restaurantes Una Vaca en el Tejado en Guayaquil, afirma que el peor error en estas circunstancias es subir precios o mantenerlos restando calidad. Para él, la clave está en bajar precios siendo más eficiente. “Hay que reducir los costos como conseguir la materia prima, pero ya en negociación directa sacando los intermediarios...”, asegura.

Walter Spurrier, director de la publicación económica Análisis Semanal, asegura que el encarecimiento ha provocado también la pérdida de mercados para productos como el camarón: “Hoy Vietnam nos compra camarón entero y revende a Estados Unidos la cola tras un mínimo procesamiento. Hacerlo en Ecuador es muy caro por los costos laborales”.

Los ecuatorianos empezaremos a ver con tranquilidad cómo la situación en el segundo semestre de este año mejora”.
Patricio Rivera,
Ministro de la Política Económica
En entrevista con el portal ecuadorinmediato.com, el ministro coordinador de la Política Económica, Patricio Rivera, afirmó esta semana que la situación del país mejorará durante el último semestre de este año por tres factores. Asegura que el nivel de los depósitos y de los créditos ha mejorado, que se está cumpliendo con el pago a proveedores estatales y que aumentó el acceso a financiamiento internacional. (I) FUENTE: DIARIO EL UNIVERSO.

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