La demanda, registrada
bajo la causa SATJE N.º 10203202601136, busca que la justicia ecuatoriana
adopte medidas urgentes para garantizar los derechos de la naturaleza, proteger
las fuentes hídricas y salvaguardar el acceso al agua de las comunidades que dependen
de esta cuenca.
El río Guallupe constituye
una de las principales fuentes de agua para las comunidades de El Limonal,
Guallupe, Luz de América y Peña Negra, donde el líquido vital es captado para
consumo humano, sin embargo, los accionantes advierten que la extracción minera
ilegal está alterando el cauce natural del río, destruyendo su lecho y
generando contaminación por metales pesados, situación que podría desencadenar
graves consecuencias para la salud pública, la biodiversidad y los ecosistemas
de la zona.
De acuerdo con los
promotores de la acción constitucional, el deterioro ambiental no solo amenaza
la riqueza natural del territorio, sino también la seguridad hídrica de las
actuales y futuras generaciones, señalan que la pérdida de calidad del agua
afectaría directamente a niños, adultos mayores y familias enteras que utilizan
este recurso para el consumo diario, la agricultura y otras actividades
esenciales.
El abogado Pedro Leiva,
portavoz legal del proceso, manifestó que la demanda se sustenta en la
Constitución del Ecuador, que reconoce a la naturaleza como sujeto de derechos
y obliga al Estado a prevenir y reparar los daños ambientales.
"La defensa de la
naturaleza no es un asunto político, sino una necesidad para garantizar la
vida. Si el río desaparece o continúa contaminándose, las comunidades perderán
su principal fuente de agua y se comprometerá su futuro. La justicia debe actuar
antes de que el daño sea irreversible", sostuvo el jurista.
Como parte del proceso
judicial, la audiencia constitucional contó con el respaldo de especialistas en
derechos ambientales, entre ellos se anunció la participación del abogado Luis
Ávila, quien presentó un Amicus Curiae, documento técnico-jurídico destinado a
aportar elementos de análisis sobre la obligación constitucional del Estado de
proteger los recursos hídricos y garantizar los derechos colectivos y de la
naturaleza.
Los impulsores de la
Acción de Protección, quienes decidieron mantener su identidad en reserva por
razones de seguridad debido a las tensiones existentes en la zona, afirmaron
que el proceso también busca sensibilizar a la ciudadanía sobre los efectos de
la minería ilegal y promover una mayor participación comunitaria en la defensa
del patrimonio natural.
Los ambientalistas
sostienen que ningún beneficio económico derivado de actividades extractivas
ilegales puede justificar la pérdida de una fuente de agua que abastece a
varias comunidades y sostiene la biodiversidad de la parroquia La Carolina.
Mientras avanza el proceso
judicial, los habitantes esperan que las autoridades competentes dispongan
medidas inmediatas para detener las actividades que afectan al río Guallupe y
emprendan acciones de restauración ambiental, para las organizaciones y comunidades
involucradas, la protección del agua representa una prioridad inaplazable, pues
consideran que defender el río es también defender la salud, la producción
agrícola, la biodiversidad y el derecho de las futuras generaciones a vivir en
un ambiente sano.




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