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lunes, 18 de marzo de 2019

EL ENCIERRO DE MATAJE SIGUE ENTRE LA TENSIÓN Y UNA FALTA DE APOYO

Esmeraldas.- La situación en la frontera con Colombia “aparentemente está en calma, pero no está en calma”. Esta expresión, que parece contradictoria, es del director de la Pastoral de comunidades campesinas de San Lorenzo, Ottorino Poletto.

Refleja lo que pasa actualmente en la zona fronteriza esmeraldeña. En las últimas tres semanas, Palma Real, el último poblado ecuatoriano en la ribera del Pacífico, recibió unos 300 desplazados colombianos que huyeron de la disputa entre bandos armados ilegales en sus comunidades.

En Mataje, parroquia de San Lorenzo y ubicada en plena línea fronteriza, una patrulla del Ejército hizo “uso progresivo de la fuerza” el pasado sábado contra tres ocupantes de un vehículo. El saldo: un hombre muerto con dosimpactos de bala, un adolescente de 13 años herido y un adulto ileso.

Poletto detalla lo que pasa porque ingresa a la zona fronteriza o recibe datos de los pobladores locales, pues el acceso a la parroquia Mataje es restringido desde hace un año, mucho más para la prensa.

Un retén formado por miembros del Ejército y la Policía ejecuta un riguroso control a 10 km de Mataje, en la vía de entrada. Otro puesto hay a 5 km. Además de identificarse, cada persona debe dar detalles de lo que va a hacer en la zona. Si no lo hace, no pasa.

La prensa debe tener permiso del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas. Este Diario debía acceder a esta y otras áreas el sábado, con la debida coordinación y en compañía de los integrantes de la Fuerza de Tarea Conjunta, pero el viernes en la tarde se dio una disposición contraria.

Dicho retén se mantiene un año después del ataque con explosivos a una patrulla militar cerca de Mataje, que el 20 de marzo de 2018 provocara la muerte de tresinfantes de Marina, hecho que se diera casi un mes y medio después de un bombazo en el cuartel policial de San Lorenzo y que sería el preámbulo del secuestro de tres integrantes de un equipo periodístico de El Comercio y de dos ciudadanos, todos ellos asesinados en Colombia por un grupo narcoviolento liderado por Walter Arízala, alias Guacho.

La muerte de este personaje, a fines de diciembre, supuso la vuelta a la tranquilidad en la línea de frontera. San Lorenzo ha recuperado un gran porcentaje de su movimiento económico; los viajes por mar entre Colombia y Ecuador o viceversa han aumentado. Pero los últimos hechos devuelven la tensión.

Justamente la parroquia Mataje es la más afectada. Un poblador que pide reserva de su nombre declara, a pocos metros del control de acceso, que la población está al borde de la desesperación, sin recursos porque las actividades son nulas y por el riguroso control.

Poletto lo interpreta así: “La gente se siente apretada por esa presión de la seguridad y porque no puede desarrollar ninguna actividad para su subsistencia. Pero debe seguir allí, no puede dejar su propiedad ni sus pertenencias... Mataje está como en una cárcel...”.

El personal del centro de salud ingresa a trabajar en compañía de uniformados. La escuela funcionó en el anterior año lectivo con bachilleres locales como profesores.
Los ofrecimientos de atención social hechos el año pasado no se han cumplido, según Poletto y el presidente del GAD parroquial de Mataje, Juan Canticús.

Un plan de vivienda que se hace fuera de San Lorenzo, para reasentar a algunos pobladores de Mataje, solo tiene una veintena de casas construidas y un área semiparalizada.

Canticús dice, no obstante, que su parroquia es un símbolo de paz; critica que el Gobierno y asambleístas no hayan aprobado el reglamento de la Ley de Desarrollo Fronterizo, que significaría la obligatoriedad de otorgar ventajas económicas.

Sobre el control estricto, el presidente del GAD parroquial indica: “Por un lado perfecto, porque debe estar controlado, pero lo importante es que la línea de frontera esté resguardada. La frontera está abandonada y esa es una dificultad...”.

Mataje, Mataje Nuevo, Campanita y El Pan son poblados ubicados en la línea fronteriza y sufren este problema.

Poletto señala que el futuro es incierto y estima que la cosa cambiaría si se abriera la vía y se pusiera operativo el puente de Mataje que conecta con Colombia. Canticús dice que la vía del lado colombiano ya está concluida, pero falta un puente que tardaría cuatro meses. Estima que en un año estaría expedita la ruta. Hasta ello, Mataje sigue en su encierro. (I)

Desplazamientos fronterizos

Los desplazados que se encuentran en Palma Real provienen del sector colombiano deSanto Domingo, donde dos grupos ilegales se enfrentan con armas. Los atiende personal del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Iglesia, MIES y otros entes. Fuente: Diario El Universo.

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