miércoles, 19 de abril de 2017

EL TERREMOTO TAMBIÉN DEJÓ POSTALES RELIGIOSAS

El 16 de cada mes las iglesias lucen más llenas de viudas, huérfanos, amigos…

POR: MANUEL GONZALES

Muchos dirían que cuando un terremoto te arrebata un hijo, o una esposa, o a tu padre o un amigo solo queda la fe. En Jaramijó se creyeron ese discurso. Desde hace un año, el 16 de cada mes el templo luce más lleno de feligreses. No importa si es lunes, martes o sábado.

Ese sábado 16 de abril de 2016, a las 18:58, la tierra tembló 42 segundos sin parar. Y siguió temblando más despacio, mientras la oscuridad se envolvía con el silencio. Como muestra de que no todo está perdido está la iglesia Señor de los milagros, en Jaramijó. Todas sus paredes colapsaron, pero no sus pilares ni el altar, donde un hombre vestido de alba, estola y crucifijo, lee la Biblia mientras los devotos confirman lo dicho con un amén.

En el templo, luego del terremoto y dependiendo de si es día o noche, se crean cuadros surrealistas entre pilar y pilar: De frente a los devotos, el cielo. Constantemente el sacerdote les recuerda el capítulo 20, versículo 29 del libro de Juan: “Porque me has visto, has creído. Dichosos los que no han visto y han creído”.

Entre cantos y oraciones una mujer con una bolsa hecha de paño de franela y adaptada a un pedazo de madera de unos de 60 centímetros recorre entre banca y banca los cuatro pasillos de la iglesia. El morral no se llena, pero las pocas monedas que suenan al caer servirán para ayudar a los necesitados de la parroquia cristiana y para levantar las paredes.

Transcurrido un año de la tragedia las limosnas todavía no alcanzan para el objetivo, pero niños, hombres, mujeres y adultos mayores siguen aportando y seguirán, porque así lo exige la costumbre.

‘Cristo se salvó’
En Pedernales, 187 kilómetros al sur de Jaramijó, la religiosidad sigue intacta, pese a que su principal iglesia, María Auxiliadora, ubicada a dos cuadras de la ‘zona cero’, no soportó el remezón de hace un año. Del lugar se salvaron dos cristos crucificados, 42 bancas y la esperanza de que en pocos meses tendrán nueva casa espiritual, que es construida por la empresa privada.

Mientras decenas de hombres aprovechan las fuentes de trabajo ocasional, otros siguen yendo a misa en el área de catequesis a rezar por sus 156 muertos del cantón, pese a que ninguno de ellos murió en lo que era el principal templo.

En Canoa, también en Manabí, la desgracia sí ocurrió en la iglesia. En el culto evangélico ocho de los nueve devotos que ese día fueron a misa murieron en el lugar.

Las 24 primeras horas post-terremoto en la zonas de afectación estaban llenas de caos emocional, después también, pero cuando los entes de respuesta iban reportando el rescate de una, dos, tres… 113 personas con vida, los religiosos veían cada vez más cómo crecía su fe.

Cifra
12
meses han pasado desde el terremoto. FUENTE: DIARIO LA HORA.

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